Abstract | dc.description.abstract | El presente estudio tiene por finalidad aportar a la reflexión sobre la Psicología Comunitaria que actualmente se desarrolla en nuestro país, desde la exploración de lo que sus propias prácticas construyen en el campo de la intervención social. Para ello, y a partir de la articulación de dos perspectivas teóricas de análisis: la perspectiva del conocimiento como acción situada y el estructuralismo constructivista de Bourdieu, se propone conocer las acciones prácticas y las disposiciones representacionales (habitus) en torno a las prácticas de psicología comunitaria, presentes en los interventores/profesionales de experiencias comunitarias concretas desarrolladas en Valparaíso y Viña del Mar. En función de lo anterior, la investigación se realiza desde una aproximación cualitativa, específicamente desde la perspectiva estructural, seleccionando bajo un criterio de aproximación intencionado experiencias comunitarias del campo de la intervención social, dentro de las cuales se aplica entrevistas abiertas a interventores/profesionales, las que son analizadas desde el método de análisis de contenido cualitativo. La relevancia de un estudio como éste radica en que, desde una aproximación a las condiciones reales de implementación de la Psicología Comunitaria, se propone en última instancia ofrecer elementos teóricometodológicos que permitan articular una práctica situada de la psicología comunitaria; todo esto con el fin de mover los límites y las posibilidades de las acciones colectivas que se dirigen a transformaciones sociales. Los resultados del estudio dan cuenta de la identificación del ejercicio disciplinar con el accionar de un ente articulador, que intenta mediar lógicas habitualmente no compatibles entre sí, en la medida que obedecen a intereses contrapuestos (adecuación v/s transformación social). El desarrollo de tales estrategias le permite al interventor negociar sus posibilidades de agencialidad, generando “cuñas” entre los límites que ofrecen los contextos concretos y propendiendo al desarrollo de prácticas sociales que involucren transformaciones. Se visualiza que las estrategias desarrolladas son adquiridas en la propia actividad profesional, como resultado de una maestría o una lógica práctica que reside en el habitus como un ‘operador de cálculo inconsciente’. En este sentido, que la psicología comunitaria se haya vinculado en los últimos años a la estrategia nacional de desarrollo y a la lógica y priorización de su acción estatal, no significa que se restrinja y limite a ser una mera operadora de ésta, adoptando la ‘institucionalización’ y ‘oficialización’ de sus intervenciones. En el presente estudio se plantea que, es posible adoptar posiciones de mayor agencialidad en la medida que se explicita (o toma conciencia) de que la psicología comunitaria constituye un campo de actividad humana que posee una autonomía relativa; un espacio social o “sistema” que, a partir de un proceso histórico de diferenciación, configura un cuerpo de agentes especialistas legitimados para operar con un determinado capital. | |