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Professor Advisordc.contributor.advisorCárdenas, Juan Pablo
Authordc.contributor.authorDelgado Vargas, Soledad 
Authordc.contributor.authorEspinoza Pavez, Daniel 
Admission datedc.date.accessioned2017-10-17T19:13:36Z
Available datedc.date.available2017-10-17T19:13:36Z
Publication datedc.date.issued2011
Identifierdc.identifier.urihttps://repositorio.uchile.cl/handle/2250/145248
General notedc.descriptionMemoria para optar al Título de Periodistaes_ES
Abstractdc.description.abstractLos relatos, cualquiera sean e independiente de su proximidad, invaden progresivamente la imaginación y se escurren por la experiencia generando una visión propia. Quizás por eso exista una cierta comodidad, muy propia de nuestros días, que descansa sobre la certeza de que todo rincón de nuestro planeta ha sido alguna vez narrado. Sin embargo, algunos dudan de la descripción dominante. Un discurso que nace en Occidente, cargado de prejuicios, y que llena la cultura popular desde películas hasta canciones basándose principalmente en las diferencias más evidentes, usando la alteridad como motor. En este sentido, gran parte de nuestro imaginario colectivo ante Asia pareciera concentrarse en sus tres grandes naciones: India, China y Japón, con sus respetivos estereotipos. Pero, al igual que otros espacios de ese continente, el Sudeste Asiático se presenta distante y ajeno a la percepción latinoamericana. Sin duda, la posibilidad de informarse y hasta viajar a un destino como ése es hoy más accesible de lo que antiguamente fue. Pero descontando a quienes han tenido la oportunidad de llegar hasta ese otro rincón del mundo, muy pocos pueden imaginar las ruinas de Angkor Wat en Camboya, con la misma facilidad que las de Machu Picchu. Aterrizar en Tailandia y descubrir nuestra completa ignorancia frente a prácticas culturales tan ajenas, y a su vez, encontrar profundas similitudes con nuestra realidad de región “en vías de desarrollo”, gatilló la idea de escribir sobre ello para poder compartirlo. El viaje había comenzado unos meses antes, cuando en octubre de 2008 postulamos a la Working Holidays Visa de Nueva Zelanda, país con el que Chile mantiene este tipo de convenios. Esa visa permitió llegar a Oceanía a fines de diciembre, con el plan de trabajar y conocer el país de los kiwis durante tres meses, para volver a Chile en marzo y retomar las actividades cotidianas. El verano se pasó podando parras, abrigando viñedos, cosechando, y empacando manzanas. Fueron jornadas de 9 a 12 horas diarias, que comenzaban a eso de las seis de la mañana, de lunes a sábado. A poco andar, los tres meses se convirtieron en un año. Al vivir la experiencia “primer mundo” decidimos que esa visa podía y debía ser mejor aprovechada. Fue así como, sin mucha planificación, buscamos los tickets aéreos más bajos –sólo de ida- y partimos a Asia en 4 vuelos distintos. Auckland-Sydney, Sydney-Perth, Perth-Kuala Lumpur, y Kuala Lumpur-Pukhet. El 1 de abril de 2009 aterrizábamos en el sur de Tailandia, acumulando más de una anécdota que nos confirmaba que este viaje no pasaría desapercibido. Un examen positivo para explosivos en un aeropuerto australiano; asientos de primera clase por equivocación y seis intentos fallidos para aterrizar en medio de una tormenta tropical fueron los anticipos de lo que sería al fin un viaje, y no una vacación. Por primera vez cruzábamos la Línea del Ecuador y lo hacíamos sobre los meridianos más impensados. Todavía sin salir del aeropuerto, un rompecabezas de sensaciones hacía pensar que en vez de otro país, nos encontrábamos en otro planeta. Ácidos y profundos olores que se impregnan hasta el fondo del cerebro, provenientes de aceites de pescados y cueros de animales irreconocibles que lo condimentan todo, desde el desayuno hasta la cena. Dialectos que jamás se han escuchado se transforman en el barullo permanente que se acopla a un resignado estado de no entender. Pero por sobretodo, cada gesto, cada palabra y cada mano infantil apuntando hacia nosotros, evidenciaba el más básico pero irrevocable axioma: acá, el bicho raro éramos nosotros. A partir de nuestra perspectiva, condicionada por tantos supuestos chilenos, latinos y occidentales, los escritos a continuación buscan retratar fragmentos de la cosmovisión de los cuatro países que conocimos del subcontinente, para volcarla en la dimensión natural y cotidiana de su propia gente. A partir de esta composición de cuentos de no ficción, que unen investigación, registro fotográfico y experiencias personales, esperamos ofrecer un nuevo prisma hacia la vorágine del Sudeste Asiático. Aquí presentamos las crónicas de nuestro viaje. Una recolección de las vivencias y experiencias que recogimos durante dos meses a través de Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya.es_ES
Lenguagedc.language.isoeses_ES
Publisherdc.publisherUniversidad de Chilees_ES
Type of licensedc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Chile*
Link to Licensedc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/cl/*
Keywordsdc.subjectMekonges_ES
Keywordsdc.subjectAsiaes_ES
Keywordsdc.subjectTailandiaes_ES
Area Temáticadc.subject.otherTurismoes_ES
Area Temáticadc.subject.otherAsiaes_ES
Títulodc.titleObjetivo Mekong: Crónicas y retratos del Sudeste Asiáticoes_ES
Document typedc.typeTesis
Catalogueruchile.catalogadorGSAes_ES
Departmentuchile.departamentoEscuela de Periodismoes_ES
Facultyuchile.facultadInstituto de la Comunicación e Imagenes_ES


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