Show simple item record

Professor Advisordc.contributor.advisorLabrin Elgueta, José Miguel
Professor Advisordc.contributor.advisorCabalín Quijada, Cristian Esteban
Authordc.contributor.authorSantana Castillo, Juan 
Staff editordc.contributor.editorInstituto de Comunicación e Imagen
Staff editordc.contributor.editorInstituto de Comunicación e Imagen
Admission datedc.date.accessioned2015-12-15T19:35:55Z
Available datedc.date.available2015-12-15T19:35:55Z
Publication datedc.date.issued2015-07
Identifierdc.identifier.urihttps://repositorio.uchile.cl/handle/2250/135751
General notedc.descriptionMemoria para optar al título de Periodistaen_US
Abstractdc.description.abstract1960. Se iniciaba una década de mucha movilidad social para Chile. El país estaba dirigido por un gobierno de derecha encabezado por el ingeniero Jorge Alessandri Rodríguez, cuando uno de los terremotos más grandes de la historia de la humanidad azotaba a la zona sur. Jorge, hijo del otrora también presidente chileno Arturo Alessandri Palma, tenía en sus hombros la responsabilidad de levantar a una nación que se encontraba en uno de los momentos más adversos del siglo XX. Una importante inyección de recursos económicos, más el reconocimiento del programa norteamericano “Alianza para el progreso”, fueron las acciones que el gobierno chileno llevó a cabo para iniciar la reconstrucción En la entonces Provincia de Atacama se miraba con recelo las noticias que llegaban del sur. Muchos de los nortinos se encontraban en alerta ante los efectos que podrían generarse producto de la catástrofe, pero lo cierto es que el evento sísmico no alteró la normalidad de sus hogares. Normalidad que no se traducía en un buen pasar para sus vidas. Al contrario, por esos años las familias de Atacama y del norte chileno vivían una dura realidad que se reflejaba en diversas situaciones del día a día, particularmente en las precarias condiciones laborales de los trabajadores mineros. En esos años había en la provincia un indicio de lo que posteriormente caracterizará la política de Chile: el norte, y particularmente Atacama, se presentaba como una zona en donde los sectores progresistas y la izquierda eran absoluta hegemonía. No era necesario realizar una profunda reflexión para entender que ese rasgo estaba directamente relacionado con la realidad del proletariado local. Con algunas décadas de vida, las ideas de reivindicación laboral de Luis Emilio Recabarren, Clotario Blest y Eugenio González habían calado profundamente en la población trabajadora del país. Todo esto, sumado a los vanguardistas programas de gobierno que presentaban las entonces candidaturas a la presidencia de tres senadores de la época: Eduardo Frei Montalva (quien representaba a la Democracia Cristiana), Salvador Allende (candidato del Frente de Acción Popular, FRAP) y Luis Bossay (representante del Partido Radical). Y aunque ninguno de ellos pudo superar en la elección del 4 de septiembre de 1958 a Jorge Alessandri (quien obtuvo 389.909 votos, equivalentes al 31,56% de la votación), la suma de estos tres representantes de centro izquierda sumaban dos tercios del universo electoral; cuestión que, al margen de las diferencias que existían entre las organizaciones que dichos líderes representaban, reafirmaba la predominancia de las convicciones humanistas en la sociedad de Chile de ese entonces. En Atacama esta situación fue aún más decidora. De hecho, Allende obtuvo una clara primera mayoría, seguido por Bossay y Frei. Es más, la suma de estos tres candidatos en la provincia alcanzaba algo así como el 85% de los votos, dejando arrinconados tanto al candidato de derecha como a Antonio Zamorano , el llamado “cura de Catapilco”, quien además fue responsabilizado de quitarle votos a Allende y facilitar así el triunfo a la candidatura de Alessandri. La intención de voto de esta zona era evidente. Ricardo Ávalos, militante del Partido Socialista desde la década del ‘50, recuerda que su partido apoyó de lleno a Salvador Allende, dejando atrás las diferencias que se habían dado en el proceso anterior, en 1952, cuando el apoyo socialista se dividió entre las candidaturas de Carlos Ibáñez y el mismo Allende. "En la elección del ‘52 yo apoyé a Ibáñez. Pintaba con la brocha ‘Ibáñez al poder’, ‘Viva Ibáñez’, ‘Ibáñez Presidente’. Pero el ‘58 el partido se unificó y se apoyó a Allende, quien perdió por un escaso margen. Yo tenía dieciocho años y mi padre también apoyó a Allende e incluso trajimos gente a votar en nuestro camión”, agrega Ricardo Ávalos. En este mismo contexto, y en una de las tantas visitas a Vallenar del candidato Allende, se produjo una recordada anécdota.en_US
Lenguagedc.language.isoesen_US
Publisherdc.publisherUniversidad de Chileen_US
Type of licensedc.rightsAtribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Chile*
Link to Licensedc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/cl/*
Keywordsdc.subjectPartido Socialista (Chile)en_US
Keywordsdc.subjecten_US
Títulodc.title60 años de militancia bajo el sol: la historia del Partido Socialista de Vallenaren_US
Document typedc.typeTesis


Files in this item

Icon

This item appears in the following Collection(s)

Show simple item record

Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Chile
Except where otherwise noted, this item's license is described as Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Chile